BULLYING O ACOSO ESCOLAR

"La  gente que se ama a si misma no hace daño a otra gente. Cuanto más nos odiamos a nosotros mismos, más queremos que otros sufran"


El bullying se define como maltrato o acoso por parte de una o varias personas dentro del entorno escolar. Se trata, generalmente, de agresiones físicas o de maltrato psicológico.

Las víctimas de maltrato no son escogidas porque valgan menos que los demás ni porque se merezcan un castigo. Los agresores escogen a quien no se suele quejar, a quien no pone resistencia, pero nada tiene que ver con su valía personal.

A menudo las personas con más talento son las más acosadas porque destacan y son diferentes a los demás. En las etapas de niñez y adolescencia lo diferente es rechazado.

Los niños pueden aprender a afrontar situaciones sin ser violentos ni convertirse en víctimas. También pueden aprender que los acosadores se hacen, no nacen y que gran parte de su conducta es, o bien aprendida, o bien una válvula de escape para los sentimientos de aislamiento.


CONSECUENCIAS EMOCIONALES DE LA VÍCTIMA

  • Tristeza y melancolía que podrían desencadenar una depresión. La víctima suele tener pensamientos muy negativos sobre su persona, provocándole baja autoestima. Es importante indagar en estos pensamientos para poder mejorar el estado emocional. 
  • Bajo rendimiento escolar. La víctima podría llegar a creer que su valía personal es nula y, por tanto, dejará de luchar por mejorar.
  • Incapacidad para tomar decisiones. Pueden necesitar siempre alguien de confianza como apoyo, como voz de la verdad. La personalidad queda mermada y pueden convertirse en personas fácilmente dominables, con el peligro de que se junten con malas compañías que les lleven por mal camino.
  • Autoestima muy baja. Al haber sufrido maltrato, la persona deja de amarse a sí misma, creyendo que si han sido escogidos para abusar de ellos es porque no tienen valor.
  • Cansancio y desmotivación. El dolor que sienten por dentro les causa un gran desaliento y pocas ganas de hacer actividades, ni siquiera de ocio. Tienden al aislamiento y a sufrir momentos de ausencia con el mundo exterior. Es importante prestar atención a la víctima y animarla a que haga cosas y tenga la mente ocupada con actividades.
  • Sensibilidad extrema a lo que ocurre en el exterior, tomándose de forma personal cualquier suceso. Suelen pensar que son culpables de todo y merecedores del daño recibido.
  • Desconfianza hacia la sociedad debido al daño recibido. Incluso las personas que quieran ayudarles deberán ir muy poco a poco para ganarse su confianza.


EL AGRESOR COMO VÍCTIMA

Normalmente, un niño que decide hacer daño a otro, tiene problemas. Puede que algo vaya mal en su entorno familiar, que tenga carencias afectivas, que necesite desahogar el odio que lleva dentro y atacando siente una sensación de poder que aparentemente le hace olvidar sus propios problemas.

Carecen de empatía, piensan que siendo agresores no serán víctimas, pero tarde o temprano también acabarán sufriendo las consecuencias de haber hecho daño a los demás. Suelen ser niños con incapacidad para relacionarse  satisfactoriamente. Arrastran muchos problemas y la manera de ocultarlos y de engañarse a sí mismos, sería dañando a los demás.

Aunque aparentemente den una imagen de poder y fortaleza, en el fondo no se sienten bien consigo mismos.

Roles dentro del bullying: 

  • Agresor o acosador principal. Suele ser un niño o adolescente con baja autoestima, problemas de autocontrol y ausencia de empatía. Su rendimiento académico suele ser bajo, haciendo que en ocasiones sean los mayores de la clase por haber repetido algún curso. Esto hace que sean físicamente más fuertes que sus compañeros, asumiendo el rol de líder ante los que buscan la integración en un grupo.
  • Observadores, instigadores o agresores secundarios. Son un grupo de compañeros que apoyan o vitorean los abusos del agresor principal o que guardan silencio ante los abusos que otros cometen.
  • Víctima. Se convierte en víctima por ser diferente o destacar en algo. 


CÓMO ACTUAR DESDE LA DISCIPLINA POSITIVA

  1. Anima a tus hijos a contarle a un adulto que tienen problemas, incluso si el acosador lo ha amenazado con represalias si dice algo.
  2. Sugiere que empiece un programa de acompañamiento con sus amigos para que no tenga que ir solo. Los niños pueden vigilarse entre ellos y, además, estarán más seguros si van en grupo.
  3. Apunta a tu hijo a un curso de defensa personal (ya sea víctima o agresor) que fomente la autodisciplina, el autocontrol y la autoestima. Cuando se sienta más fuerte y capaz ya no tendrá que ser agresivo, porque la confianza nacerá en su interior
  4. Observa a tu hijo y habla con él para asegurarte de que no se burla ni provoca a los demás, que responderán acosándole.
  5. Cuando tus hijos se quejen de que les acosan, escúchalos con atención y asegúrate de que les haces saber que sientes que les están tratando mal, que eso no está bien y que estás ahí para ayudarles.
  6. Sugiéreles que sigan alguno de estos consejos: utilizar el sentido del humor, irse, negarse a pelear, hacerse amigo del acosador, dejar pasar los insultos, gritar o razonar con quien le acosa.
  7. Pide a la escuela que aumenten la vigilancia y que muestren tolerancia cero con los infractores.
  8. Sugiere a la escuela que organice clases de seguridad personal y que inicie un programa de mediación en el cual los acosadores y las víctimas puedan hablar y donde se les enseñen técnicas no violentas de resolución de conflictos.
  9. Déjate ver, como padre o madre, en las zonas en las que operan los acosadores.
  10. Si quieres evitar criar a un acosador, asegúrate de que tu hijo siente que es tenido en cuenta. Mantén reuniones familiares con regularidad para que aprenda a centrarse en las soluciones.
  11. No permitas que tu hijo vea películas o programas de televisión violentos, ni que juegue a videojuegos que simulen asesinatos.
  12. Evita fomentar las identidades niño bueno/malo en tu propia familia. Si siempre riñes a uno de los niños y proteges al otro, puedes estar allanando el terreno para que se dé una situación víctima/acosador sin darte cuentas. 

Consejos para padres:
  • No crees acosadores riñendo, abusando física o emocionalmente o resolviendo problemas con amenazas ni imposiciones.
  • Enseña a tus hijos a resolver conflictos sin recurrir a la violencia. Diles que eviten a los acosadores manteniéndose alejados de ellos y que no duden nunca a la hora de pedir ayuda a los adultos si la situación se complica demasiado.

CURA LAS HERIDAS DEL ACOSO

  • Vigila tu diálogo interior y procura que esté libre de odios y desprecio personal. Recuerda que fuiste una víctima y haber sufrido acoso no tiene nada que ver con tu valía personal.
  • No dejes de hacer actividades. Tener la mente ocupada es de vital importancia.
  • Perdón interior. Odiar y maldecir a los acosadores no arregla las cosas. Reflexiona sobre los problemas que arrastran los acosadores y cambia el odio y rencor por pena, ya que sufren algún tipo de patología social y descargan su ira con personas buenas y sensibles e incapaces de hacer daño.
  • Fomenta tus habilidades. Es importante dedicar tiempo a halagarse por las virtudes que se poseen. Después de un acoso, la autoestima se resiente. Sería bueno tratar de desarrollar las virtudes practicando la actividad en la que se sobresale positivamente.
  • No dejes que los errores de los demás te afecten a ti. Recuerda que un acosador lleva a cuestas muchos problemas. Nada de lo que te haya dicho o hecho debería ser tomado de forma personal. El problema era de tu acosador y tú, simplemente, te cruzaste en su camino.
  • Stop al auto-rechazo y al autocastigo. Evita pensamientos autodestructivos. Cada vez que sientas que no mereces la pena, recuerda que esos pensamientos son solo las secuelas de una agresión, que son pensamientos erróneos porque tú eres una persona muy valiosa que se merece volver a ser feliz.
  • Cuídate más que nunca. Trata de llevar una vida sana, una buena alimentación, practica ejercicio, arréglate... Todo el cuidado que uno mismo pueda dedicarse mejorará el estado emocional.
  • Todo sucede por algo. Es bueno pensar que todo en esta vida ocurre para enseñarnos algo. El camino de la vida nos pone muchos obstáculos, pero cada vez que algo se supera, la persona se renueva, madura y crece.


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